El reto de evolucionar sin perder la esencia
Récords de ventas, alianzas de producto y contenido interno componen la fórmula con la que esta marca sostiene su liderazgo en el país.
En este mercado donde la lealtad de marca se mide en segundos de atención, sostener el liderazgo de una categoría durante 120 años parece casi un acto de resistencia. En Colombia, la compañía consolida su liderazgo con Zucaritas como marca número uno de la categoría, con 15 % de participación de mercado, mientras Choco Krispis y Froot Loops dominan los segmentos de chocolate y frutales. Según la propia empresa, 2026 ha sido un año de crecimientos sostenidos de doble dígito y récords de ventas en varios canales, tanto en Colombia como en el resto de LATAM.
La primera pista de por qué Kellogg's sigue creciendo, en lugar de simplemente “existir”, está en cómo entiende su propio negocio: dos palancas de crecimiento que operan en paralelo. La primera es una agenda de innovación constante que no le teme a lo dinámico. En 2026, la marca lanzó un cereal inspirado en Bob Esponja, sumó malvaviscos a las fórmulas de Zucaritas y Froot Loops, y presentó el Choco Cono, una alianza con Meals de Colombia que llevó Choco Krispis a un formato completamente distinto de consumo. Estos movimientos no reinventan el producto desde cero, sino que multiplican las ocasiones en las que ese producto puede aparecer en la vida del consumidor.
En la segunda palanca –la de comunicación–, el relato se vuelve más interesante para la industria publicitaria. Corn Flakes, la marca más tradicional del portafolio y origen mismo de la compañía, no está apostando por el discurso nostálgico sino por la accesibilidad: su nuevo portafolio le permitirá al consumidor encontrar una porción del cereal original por $1.300 pesos en la tienda más cercana, el precio de entrada más bajo de la categoría en el país. Es una jugada de comunicación y de pricing: reposiciona el balance y la simplicidad como una propuesta de valor accesible, no premium ni aspiracional.
Choco Krispis, por su parte, eligió el camino del espectáculo con propósito. El 19 de marzo de 2026, la marca logró un Guinness World Records en el Movistar Arena; esta hazaña tomó más de un año de planeación. Lo relevante no es el récord en sí, sino su desenlace: la totalidad del producto usado en la actividad –más de 20.000 cajas de cereal– fue donado al Banco de Alimentos. La ecuación es clara: entretenimiento masivo, coordinación logística y una causa social que legitima la inversión frente a un consumidor cada vez más exigente con el propósito detrás de las marcas.
A esa lista de apuestas de comunicación disruptiva se suma también la activación Kellogg's trae la playa a la ciudad, bajo el lanzamiento del cereal de Bob Esponja, otra muestra de que la marca prefiere generar experiencias tangibles que conectan con el corazón y las pasiones de sus usuarios.
El tigre que Kellogg's no deja envejecer
Zucaritas, la marca más grande del portafolio, sostiene su relevancia en un territorio emocional distinto: el deporte, el trabajo en equipo, la audacia y el coraje, todo articulado alrededor de Tony, el Tigre, como figura inspiradora tanto interna como externamente. Es un ejemplo de cómo un ícono publicitario con décadas de vigencia puede seguir funcionando como eje narrativo sin necesidad de reinventarse por completo: cambian el canal y el tono, no la promesa.
Y es justamente en el canal donde Kellogg's ha dado uno de sus pasos más audaces del año: la cuenta de TikTok LifeAtK, protagonizada por dos embajadores internos de la marca, Camila Cabana, practicante del área de marketing, y David Serna, quienes documentan de forma cotidiana y desenfadada la cultura de la compañía. El dato que debería llamar la atención de cualquier director de marketing es que se trata de contenido totalmente orgánico, sin pauta detrás, que ya acumula más de 600.000 visualizaciones y una tasa de interacción superior al 7 %. En un ecosistema donde el costo de adquisición de atención no deja de subir, esa cifra es, en sí misma, un argumento a favor de invertir en cultura interna como activo de marca.
El hilo conductor entre todas estas iniciativas (el Guinness World Records, el Choco Cono, la cuenta de TikTok, el reposicionamiento de precio de Corn Flakes) no es la dispersión, sino una convicción repetida en distintas palabras: escuchar al consumidor, conectar donde está y sostener relaciones de largo plazo. La compañía lo resume como su pilar número uno y 120 años de historia son la evidencia para respaldarlo: generaciones enteras de colombianos crecieron con Zucaritas, Choco Krispis y Pringles en la mesa.
Conectar con quienes han acompañado la marca por décadas y, al mismo tiempo, con las audiencias que hoy descubren esos mismos cereales, a través de un video de quince segundos, exige una agenda de innovación y una lectura precisa de dónde está cada consumidor. Kellogg's parece haber entendido que la longevidad de una marca no se mide por los años que lleva en el mercado, sino por su capacidad de seguir sumando motivos para que el consumidor la elija hoy.
Este artículo es una Colaboración paga con Kellanova.
Artículo publicado en la edición #505 de los meses de agosto y septiembre de 2026.
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